

Es la modificación del clima con respecto al historial climático a una escala global o regional, y se deben tanto a causas naturales como antropogénicas, es decir, causadas por el hombre.
El calentamiento del sistema climático es inequívoco. Se ha evidenciado científicamente el incremento en las temperaturas medias del aire y los océanos, el derretimiento generalizado del hielo y nieve y el incremento medio global del mar. Estas actividades han aumentado el volumen de "gases de efecto invernadero" en la atmósfera, sobre todo de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. Una capa "más gruesa" de gases de efecto invernadero retiene aún más los rayos infrarrojos y hace subir las temperaturas.

Se entiende por mitigación, una intervención del hombre para reducir las fuentes o mejorar los sumideros de gases de efecto invernadero. Según el último informe del IPCC (Panel Intergubernamental por el Cambio Climático), las emisiones mundiales de Gases de Efecto Invernadero por efecto de actividades humanas han aumentado, desde la era preindustrial, en un 70% entre 1970 y 2004. Las concentraciones atmosféricas mundiales de dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O) han aumentado notablemente por efecto de las actividades humanas desde 1750, y son actualmente muy superiores a los valores preindustriales, determinados a partir de núcleos de hielo que abarcan muchos milenios.
Se debe, por tanto, realizar un esfuerzo considerable para reducir la concentración de estos gases en la atmósfera, de modo de estabilizar su concentración a un nivel que cause el menor impacto posible.

Si bien el control de las emisiones es fundamental, debe estar combinado con esfuerzos para reducir al mínimo los daños, mediante medidas de adaptación. Los sistemas ecológicos y socioeconómicos más vulnerables son los que tienen mayor sensibilidad al cambio climático y menos capacidad de adaptación. La adaptabilidad es el grado en que los sistemas pueden ajustarse en respuesta o en previsión a un cambio de las condiciones. La vulnerabilidad define la medida en que el cambio climático puede perjudicar o dañar un sistema; depende no sólo de la sensibilidad del sistema, si no también de su capacidad de adaptación.
La elaboración de estrategias de adaptación se ve complicada por la incertidumbre. No es aún posible cuantificar con precisión los probables efectos futuros sobre un sistema particular en un lugar particular.
Ello se debe a que las proyecciones del cambio climático en el plano regional son inciertas, con frecuencia se conocen poco actualmente los procesos naturales y socioeconómicos, y la mayoría de los sistemas están sujetos a muchas presiones diferentes que interactúan.
La Estrategia Nacional de Cambio Climático contiene los siguientes objetivos para este eje:

Existen medidas, que dependen en gran parte de la existencia de espíritu de equipo y voluntad política, y corresponden a los países. También existen medidas a nivel personal con las que todos podemos colaborar. Todas ellas en conjunto pueden frenar el ritmo del calentamiento atmosférico y ayudar al mundo a hacer frente a los cambios climáticos que se produzcan.
La principal característica del Protocolo es que tiene objetivos obligatorios relativos a las emisiones de gases de efecto invernadero para las principales economías mundiales que lo hayan aceptado.